martes 20 de diciembre de 2011

Reflexión sobre la Legislatura que nos viene encima

Hoy se ha dado el pistoletazo de salida a la investidura de Mariano Rajoy como Presidente del Gobierno. En ésta Legislatura contará con una mayoría absoluta en el Congreso con 186 diputados, que le regala la Ley Electoral, habiendo obtenido el 44% de los votos, pero el 53% de los escaños. Ley que, ya en esta primera sesión ha dicho, no va a reformar. 

Aunque las medidas anunciadas eran de esperar y a nadie cogen por sorpresa, es difícil asimilar la dureza del discurso revestido de lugares comunes y en el que sólo hay recortes y palos para las clases bajas y medias de la sociedad. Mientras, los grandes empresarios y banqueros se van de rositas ante una crisis que se encargaron de crear y engordar y que ahora explota en la cara del resto de ciudadanos. 

Lo primero que hemos visto en el futuro presidente es su obsesión enfermiza por la estabilidad presupuestaria. El problema que tiene es que sólo ve una pata del déficit. Anuncia 16.500 millones de euros de recorte en el gasto, en vez de hablar de aumentar los ingresos del Estado en esa cantidad que requieren la misma voluntad política, igual de "fácil" es recaudar mas que gastar menos. La única diferencia es que los recortes sacrifican a los de abajo mientras que el aumento recaudatorio requiere del esfuerzo de los de arriba. Esta política de criminalizar el gasto sin proponer una alternativa recaudatoria es el camino propuesto desde Alemania y Francia y que nos conducirá al desastre.  
No aumentará los impuestos, aunque es posible que al final acabe tocando el IVA, impuesto indirecto, que afecta a todos por igual independientemente del nivel adquisitivo que se tenga. Por el contrario, si cree necesario bajar los impuestos a las empresas mediante deducciones por diferentes motivos. Profundizando la regresividad impositiva y alejándose de la necesaria reforma fiscal progresiva, única forma de dotar al Estado de medios suficientes para desarrollar sus funciones. 

También ha anunciado la congelación de la reposición de empleados públicos, con el consiguiente deterioro de los servicios públicos y que seguramente sirva de excusa para que la empresa privada entre en ellos con el consiguiente aumento del gasto y empeoramiento del servicio. Es muy cínico que el Estado, principal empresa del país, diga que no va a esforzarse para generar empleo mientras se pide al resto de empresarios que dirijan sus esfuerzos en este sentido. 
Con estas medidas que profundizan los recortes, sólo se conseguirá poner más piedras en el camino y dificultar el crecimiento económico, al ahogarlo sin la necesaria inversión pública, dejando todo en manos del "mercado" que ya sabemos a donde nos conduce, al desastre. 

En una respuesta a IU, ha descartado la creación de un "banco malo" donde acabarían todos los activos tóxicos bancarios procedentes de la especulación inmobiliaria y que se financiarían con dinero público. Ya veremos si se desdice de aquí a unos meses porque previsiblemente las medidas más duras las anunciará después de las elecciones andaluzas, allá por el mes de marzo. 

En cuanto a la reforma laboral ha utilizado dos palabras, flexibilidad que como es sabido significa precariedad y moderar costes. En esto ha insistido mucho, la regulación no se pude dar simplemente con despidos, es necesario que también se pueda producir el ajuste mediante la bajada de salarios. Por lo que la reforma laboral no parece muy beneficiosa para los trabajadores, que verán a la sombra de la crisis como los postulados de la CEOE se van convirtiendo en Decretos - Leyes. 

La única buena noticia ha sido la que han recibido los pensionistas que verán su pensión revalorizada a primeros de año, eso sí, aprovechando el trabajo sucio hecho por el PSOE en la anterior legislatura, no cambiará la edad de jubilación a los 65 después de haber votado en contra la anterior legislatura a la subida a los 67. 

Ante todo esto y teniendo en cuenta que el Partido Popular tiene mayoría absoluta tenemos dos opciones. Una, escondernos en casa y esperar a que pase el chaparrón que nos viene encima, o dos, estar 4 años en las calles y plazas reivindicando y luchando por nuestros derechos esos que van a intentar pisotear una y otra vez y que tanto trabajo costó conseguir.

Jesús Ruiz